globos de helio
Entonces cavilamos sobre la gravedad, aquella fuerza inescrupulosa de la física razonada que nos obliga contra nuestra voluntad a quedarnos fijos entre los pies y los zapatos y a su vez contra el piso, esa ingrata ley que nos mantiene equilibrados a exactamente una fuerza de nueve coma ochenta y un metros sobre segundo al cuadrado, que al parecer nos convierte en estos seres pensantes e incapaces de la abstracción de nuestros cuerpos y no nos permite soñar o elevarnos como globos de helio en el viento, pero aún así siempre encuentras a un par de personas que logran burlar esta ley, seguramente no soy tan buen abogado por que aun no resuelvo el laberinto legal para romperla, lo cierto es que ella con un par de flores en el cabello, con un poco de escarcha en la cara y con un tanto de alma en sus venas logró despertar la súbita exclamación de la gente que sobre sus espaldas van diciendo lo grave que esta la situación de esta juventud que se pierde, se pierde como los globos de helio en el viento, o al menos eso creo yo.