ya no soy un niño
Ya no soy un niño, ahora soy un pedacito de felicidad que se desprende en mis huellas.
Antes pensaba que como el día aún estaba tierno, debía dejarlo madurar y que no sería hasta despues, en la tarde, cuando comería el centro de mis palabras, pero ahora la contingencia de mis versos no resiste la caida vertiginosa de mis frustrasiones, las rodillas tardan más en cicatrizar, los juegos de niño resultan insípidos y mi paladar ya enmudecido y reseco por exceso de amaneceres, de libros y tragedias, no da marcha atrás en esta historia. Ya no soy un niño, y extraño la sensación.
Pensar, preocuparme, dejar de sentir, poco a poco el niño crece, y un animal salvaje corre alejándose en el recto horizonte, se disminuye, se pierde.

un pedacito de felicidad que se desprende en mis huellas


que dificil dejar esa sensación atrás… uno nunca esta conforme quiere seguir siendo niño pero con algunos placeres de grande…