hombre sopla
Un abrigo típico de su región cubría su cuerpo, como para darle un aire místico al show…a pesar del sol salvaje de la mañana. Su cara gruesa, sus gestos con mucho carácter… pero un aura de paz ilumina su mirada.
¿Quizá lo han visto?
Toca “el cóndor pasa”, con gran esfuerzo mientras se tambalea como abejón de mayo contra los asientos del autobús.
El hombre sopla con todas sus fuerzas aquel instrumento de viento para mantener las notas quebradizas en el aire, suspendidas con ayuda de la gota de sudor que se desliza por su frente.
¿Y los demás?
Las señoras continúan hablando de sus hijos, al parecer la de pelo corto es toda una experta. Ese mae del frente no ha dejado ni un segundo su celular (o el celular no lo ha dejado a el ni un instante), todos los demás miran a través de la ventana, indiferentes, perdidos en el caos vial, en las aceras sucias, en las paredes mohosas de las casas.
Pude ver su mirada, nunca se cruzo con la mía, el observaba hacia abajo, a su alrededor para no tropezar, caer y hacer el ridículo. Aún así me deslumbraba.
Terminó su acto una parada antes de la mía, paso por los asientos, algunos le dieron un par de monedas, llego a mi lado, puse una moneda en su bolsa, me miro y sonrió dulcemente.
-Aquí me bajo.
-¡Bueno hermano! Pase un buen día.
- Igual, hasta pronto.
¿Será posible?
No se si alguien más disfruto de aquel momento, de aquella canción mal tocada de aquel arte callejero. A mi me alumbro el día. Alegro la bestia.


No a nadie le importa…
Galeano los llamó los nadies una vez.
Van, pasan, son están, pero no aquí… Transitan por la nada, como una realidad alterna que nadie ve.
Pero no solo ellos, están ahí ocultándose de la vida.
¿Cantar una canción mal entonada para suplicar atención que nunca tendrá? es más triste o no que ¿pensar cosas que son importantes y nunca serán dichas?
También están solos… La diferencia es que ellos no te piden atención… ya se resignaron a perderse.